REPRODUCCION FACSIMIL. EL BEATO DE TÁBARA
s. X
Premio Ministerio de Cultura "Libros Mejor Editados"
Premio Asociación Gremial de Empresarios de Artes Gráficas de
Madrid
De resultas de la Desamortización de Mendizábal, este códice
fue a parar a poder del archivero de León, Ramón Álvarez
de la Braña, estuvo luego en la madrileña Escuela Superior de
Diplomática y acabó formando parte de los ricos fondos del Archivo
Histórico Nacional de Madrid, donde se custodia con la signatura 1097B.
La crítica reciente mantiene que este códice está formado
por un grueso manuscrito básico al que se añadieron en tiempos
medievales dos folios procedentes de un beato del monasterio de San Salvador
de Tábara. Del primer manuscrito, formado por 166 folios de 360 x 255
mm., y escritura visigótica a dos columnas, desconocemos de qué
monasterio procede, y sólo es seguro que es leonés y datable
con seguridad en el siglo X, es decir de la época de esplendor caligráfico
y miniaturístico. Intervinieron en su confección dos copistas,
uno de los cuales suscribe su trabajo con un "Monniu presbiter scripsit".
Como en otros códices visigóticos, también en éste
aparecen glosas marginales escritas en árabe, lo que demuestra que
la lengua básica de algunos miembros de aquella comunidad monástica
era el árabe de la España musulmana. Este manuscrito ha sufrido
una mutilación que podemos calificar de salvaje, pues sólo persisten
ocho del centenar de miniaturas con que suelen estar iluminados los beatos.
Las conservadas, aparte de la escritura, muestran que el libro se inserta
en la gran escuela leonesa del siglo X. A este beato se añadieron,
probablemente en época medieval, dos folios procedentes de otro beato
(fols. 167 y 168), folios que hubo que recortar por ser de un tamaño
mayor. Estos folios, cuyo contenido ha dado nombre a todo el manuscrito, contienen
la famosa miniatura de la torre de Tábara ("O turre Tabarense,
alta et latidea!"), en la que figuran dibujados el scriptorium del monasterio
de San Salvador, y en él trabajando los calígrafos y miniaturistas
Senior y Emeterio y un auxiliar. En el colofón que remataba la obra,
escrito bajo una monumental y artística omega, se cuenta que aquel
beato empezó siendo copiado por el maestro Magio, pero le sorprendió
la muerte, y la comunidad monástica llamó entonces a su discípulo
Emeterio, que lo terminó, el día 27 de julio del año
970, al cabo de tres meses de duro trabajo.